Controla las Emociones, Angy Newman Asesora de Vida

Controla tus Emociones

 

Angy Newman® “La Asesora de Vida

No. 1 de Latinoamérica”® y “Anfitriona de Morelos”®

Más de 300 conferencias, más de 400 videos en YouTube, escritora con 7 libros publicados, cientos de coachings personales, mas de 2 mil coachings ejecutivos y más de 900 artículos publicados en 8 años en diferentes medios la hacen ser una de las Influencers” de los medios digitales convirtiéndola en  Imagen de Marca de muchos productos de belleza, ropa, trajes de baño, etc.

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Controla las Emociones, Angy Newman Asesora de Vida

A través de mis múltiples coachings que he tenido como Asesora de Vida, he podido constatar que la ira y cualquiera de las emociones son estratégicamente contraproducentes. Siempre deberás mantenerte sereno y objetivo; pero si enfureces a tu adversario mientras conservas la calma, obtendrás una ventaja decisiva. Dentro de lo posible, no debes de sentir animosidad contra nadie, hablar a una persona en tono irritado, demostrar odio a través de las palabras o la mirada, es un accionar innecesario: peligroso, ridículo, tonto y vulgar.

La ira y el odio nunca deberás demostrarlos, los sentimientos serán tanto más eficaces si se traducen en acción, ya que con ello se evita exhibirlos en cualquier otra forma. En general, una persona furiosa termina pareciendo ridícula, porque su reacción suele resultar desproporcionada con respecto a lo que provocó: ha tomado las cosas demasiado en serio y exagerado la dimensión del daño o el insulto del que ha sido víctima. Este tipo de persona suele ser tan sensible que hasta causa risa la facilidad con que toman todo en forma personal.

Más graciosa aún es su convicción de que los estallidos de furia son muestras de poder. En realidad, son todo lo contrario: la petulancia no es señal de poder, sino de impotencia. Quizás al principio los demás se sientan sorprendidos por esos berrinches pero al final perderán todo el respeto hacia ti. Y también comprenderán que les resulta muy fácil socavar el poder de una persona tan poco capaz de controlarse.

Sin embargo, la solución no consiste en reprimir las reacciones furiosas o emotivas, porque la represión nos quita energías y nos impulsa a conductas extrañas. En cambio, debemos modificar nuestra perspectiva: comprender que en el ámbito social y en el juego del poder nada es personal.

Todos nos hallamos atrapados en una cadena de hechos originada en un momento muy anterior al presente. A menudo, nuestra ira, se arraiga en problemas de nuestra infancia, en los problemas de nuestros padres, que provienen, a su vez, de la infancia de ellos, y así sucesivamente. Nuestra ira también tiene raíces en las diversas interacciones con otras personas a lo largo de nuestra vida, en las desilusiones y amores frustrados que hemos sufrido. Con frecuencia una persona aparecerá como el instigador de nuestra ira, pero se trata de algo mucho más complicado, que va mucho más allá de lo que la persona nos dijo o hizo.

Si una persona se enfurece contigo, y esa reacción parece por completo desproporcionada en relación con lo que tú hiciste, deberás recordar que esa ira no va solo dirigida a ti. La causa es mucho más grande, se remonta en el tiempo, acumula docenas de heridas previas, y en realidad no vale la pena intentar comprenderla. En lugar de verlo como una cuestión personal, considera el estallido emocional como un movimiento de poder disimulado, un intento de controlar, disfrazado con el manto de la ofensa y la ira.

Durante una importante batalla de la guerra de los Tres Reinos, que tuvo lugar en China en el siglo III D.C, los asesores del Comandante Ts´ao, Ts´ao descubrieron documentos que demostraban que ciertos generales del emperador habían conspirado contra el enemigo; por lo cual instaron al comandante a arrestarlos y hacerlos ejecutar. En lugar de eso Ts´ao hizo quemar los documentos y dejó que el asunto cayera en el olvido. En ese momento crítico de la batalla, alterarse o reclamar justicia habría jugado en su contra: pues cualquier tipo de acción violenta originada en la ira hubiese llamado la atención sobre la deslealtad de aquellos generales y así habría dañado la moral de las tropas. La justicia podía esperar; el comandante ya se encargaría de ella a su debido tiempo, Ts´ao conservó la calma y tomo la decisión adecuada.

Si estas frente a un impetuoso y precipitado adversario, no reaccionar resulta una reacción excelente. Sigue la táctica de Talleyrand: nada es tan irritante como un hombre que mantiene la calma mientras los demás la pierden. Controla tus emociones.

Soy Angy Newman, Asesora de Vida y recuerda… haz que las cosas sucedan, Tú tienes el control, Tú eres el  responsable.

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5 de diciembre, 2017

2 comentarios sobre “Controla las Emociones, Angy Newman Asesora de Vida

    1. Gracias Lucy por tomarte la molestia de leer mis artículos. Te invito a que todos los martes busques el de la semana. recibe un cariñoso saludo ANWMN

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