Emociones Pasadas Vs. Presente-Angy Newman Asesora de Vida

Angy Newman® “La Asesora de Vida No. 1 de Latinoamérica”® “Anfitriona de Morelos”®

Más de 300 conferencias, más de 400 videos en YouTube, 7 libros publicados, cientos de coachings personales, mas de 2 mil coachings ejecutivos y más de 900 artículos publicados en 8 años en diferentes medios la hacen ser

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“La persona amada es un sustituto del yo ideal. Dos personas que se aman intercambian su yo ideal. Que se amen significa que aman el ideal de ellas mismas en la otra. No habría amor sobre la tierra si este fantasma no existiera. Nos enamoramos porque no podemos alcanzar la imagen de nuestro mejor yo”

Con base en este concepto resulta obvio que el amor solo es posible en cierto nivel cultural o después de alcanzada cierta fase en el desarrollo de nuestra personalidad. La creación de un yo ideal señala en sí misma el progreso humano. Cuando estamos completamente satisfechos con nuestro yo, el amor es imposible. La transferencia del yo ideal a una persona es el rasgo más característico del amor.

Muchas personas les gustan sentir, pensar o recordar que su pasado ha sido la mejor parte de sus vidas, e intentan a toda costa repetirlo. Los recuerdos más arraigados y agradables mayormente suelen ser los de la infancia, aunado si los padres cumplieron con su objetivo emocional, social y personal para cubrir las necesidades de sus hijos.

Cuando somos adultos, sobre valoramos nuestra infancia, tenemos la capacidad de olvidar el dolor y recordamos solo el placer. Como lo comento en mi libro de La Crisis de la Edad Madura, entre más años tenemos más aparecen nuestros miedos, frustraciones, anhelos, pasiones y sueños sin alcanzar ya que las responsabilidades de nuestra vida adulta son a veces una carga opresiva ya que añoramos en secreto la dependencia de la infancia. El hecho de saber de que alguien estaba al tanto de la mayoría de nuestras necesidades, miedos, sueños y deseos tal vez por nuestros padres, nos sentíamos protegidos, porque realmente había alguien que se preocupaba por nosotros…aunque siendo sinceros, era más bien que “alguien se responsabilizará por nosotros, ahora, nosotros a la responsabilidad le llamamos crisis”.

En Japón, gran parte del estilo tradicional de la crianza parece fomentar una dependencia masiva. Es raro que al niño se le deje solo, de día o de noche, porque por lo común duerme con la madre. Cuando sale, el niño no es empujado en su cochecito, para enfrentar solo al mundo, sino que se le sujeta apretadamente a la espalda de la madre en un ceñido capullo. Cuando la madre se inclina, el niño lo hace también, así que las buenas maneras sociales se adquieren en forma automática al tiempo que se sienten los latidos de la madre. De este modo, la seguridad emocional tiende a depender casi por completo de la presencia física de la madre.

Los niños aprenden que una muestra de dependencia pasiva es la mejor manera de obtener favores tanto como afecto. Hay un verbo para esto en japonés: “amaeuro” que según el diccionario significa “suponer el amor de otro; hacerse el bebe”. De acuerdo con el psiquiatra Doi Takaeo esta es la clave principal para comprender la personalidad japonesa.

Esto se extiende también en nuestra vida adulta: los empleados jóvenes se comportan así con las personas mayores de la compañía o cualquier otro grupo, las mujeres con los hombres, los hombres con su madre, y a veces, con su esposa.

Una revista titulada “Dama Joven” publicó un artículo en enero de 1982 sobre “cómo volvernos bellas”. Cómo, en otras palabras, atraer a los hombres. Paralelamente  a la revista estadounidense, una revista europea habría procedido entonces a indicar a la lectora cómo ser sexualmente deseable, sugiriendo sin duda varios cosméticos, cremas y spray. Pero “Dama Joven”, no. Nos informaban con este mensaje que “Las mujeres más atractivas son las que están llenas de amor maternal”. Las mujeres sin amor maternal son el tipo con quienes los hombres nunca querrán casarse…es cuestión de preguntarles a ellos. Nosotras debemos de ver a los hombres a través de los ojos de una madre, y eso, todas lo sabemos y lo practicamos muy bien, ya que siempre los estamos cuidando, regañando o mandando.

Tan conveniente es sentirnos como una madre o padre, pero sin jamás perder la seducción. Es casi imposible personificar por entero el ideal de alguien, está bien querer alcanzar los ideales de quienes amamos, pero no siempre lo logramos, primero, porque estamos cubriendo las necesidades del “otro”, no las tuyas, en caso de que insistas en complacer a los demás y después a ti mismo, te informo que estás trazando tu camino hacia una crisis de emociones y de edad madura. Aplica una seducción de regresión, es decir: logra que tus objetivos se abran respecto al pasado de tu pareja, en particular, a sus antiguas parejas, pero sobre todo a su primer amor. Muchas personas se resisten en querer saber de las relaciones pasadas de su pareja como si fuera tan fácil olvidar quienes nos han amado y quienes hemos amado. Necesitas ser maduro, congruente y realista y ver qué es lo que anhela y desea de las relaciones pasadas tu actual pareja. Se requiere de mucha maduración para acoplarte y lograr tus objetivos con la persona que te interesa.

La sensación de revivir el placer pasado es sencillamente imposible de resistir en el presente.

Soy Angy Newman, Asesora de Vida y recuerda: Haz que las cosas sucedan. Tú tienes el control. Tú eres el  responsable.

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14 Noviembre, 2017

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