Matrimonios sin apegos, Angy Newman, Asesora de Vida

"Matrimonios sin apego"

Angy Newman® “La Asesora de Vida

No. 1 de Latinoamérica”® y “Anfitriona de Morelos”®

Más de 300 conferencias, más de 400 videos en YouTube, escritora con 7 libros publicados, cientos de coachings personales, mas de 2 mil coachings ejecutivos y más de 900 artículos publicados en 8 años en diferentes medios la hacen ser una de las Influencers de los medios digitales convirtiéndola en  Imagen de Marca de muchos productos de belleza, ropa, trajes de baño, etc.

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“Matrimonio sin Apegos”

Constantemente en mis múltiples coachings que he llevado como Asesora de Vida he podido observar que un matrimonio con éxito es tanto producto de las mentiras como del amor. Aunque cuando las emociones y actitudes de los cónyuges pueden complementarse mutuamente bien, ambos son dos personas separadas y no es posible que sus sentimientos coincidan todo el tiempo. Una norma de una absoluta verdad los hará pronunciar en forma abrupta ciertas verdades que podrían resultar innecesariamente nocivas o quizá sólo inoportunas. Esto podría hacer que zozobrara el delicado equilibrio de

dar y recibir, tan necesario entre esposo y esposa. Las mentiras constructivas, competentes y consideradas pueden tener un efecto mutuamente protector, impidiendo que ambos cónyuges pisoteen los sentimientos del otro. Esta es la razón por la cual… las buenas mentiras hacen buenos matrimonios.

Cuando las mentiras prevalecen en los matrimonios también la familia miente y permanece aparentemente unida. Por supuesto, que no me estoy refiriendo a las falsedades que destruyen la vida de las personas, sino a la deshonestidad cotidiana que puede proteger a la relación de un constante trauma. Se dice que la única mentira digna es aquella que podría alterar una situación para mejorarla. Con objeto de llegar a una decisión sensata acerca de una mentira, el posible mentiroso debería pesar los posibles beneficios contra los posibles riesgos, un proceso un tanto parecido a jugar uno mismo a decir la verdad o aceptar las consecuencias.

Por ejemplo, una mujer que siempre preparaba el mismo guisado de carne, del cual su marido siempre le decía que le encantaba,  ella lo tomaba como un halago repitiendo es guiso de mamá, hasta que un día llega a hartar al marido, y es cuando en un momento de cólera  él le confiesa que odia su manera de cocinar, que le daba náusea ¡y que jamás quería volver a ver ese guiso de carne en la mesa! Ella se sintió ofendida y lastimada; él le había mentido, llorando ella le dijo:

-¡Jamás volveré a creerte!”

Una cosa tan insignificante, había sembrado una semilla de insidia. Este tipo de tragedia en la vida de un matrimonio se dan con mucha frecuencia,  en apariencia, insignificantes, se multiplican, se intensifican y por último, crean complicadas y enmarañadas redes de desconfianza que nos atrapan y nos destruyen. Si esto es verdad, y así parecen confirmarlo las estadísticas, entonces, quizá deseemos buscar algunas alternativas para el engaño. Según parece, no existe ninguna razón de peso por la cual la verdad deba de lastimar. Quizá si se maneja de forma correcta, pueda despejar el ambiente y ofrecer una plataforma para el cambio.

Entonces, se preguntarán ¿qué debemos hacer? ¿Engañar o no engañar? Puesto que somos humanos, quizá no exista una decisión estereotipada; pero no deberíamos pasar por alto el problema, ya que es el responsable de una inmensa cantidad de relaciones fracasadas. Ciertamente, podemos optar por el engaño, pero quizá haya ciertas alternativas para ese engaño que podrían merecer nuestra consideración. A fin de lograr esto, debemos hacer a un lado la idea de que el engaño puede ser bueno y que con mucha frecuencia, la verdad lastima. Debemos estar dispuestos a enfrentarnos al hecho de que estas creencias quizá no sean más que una cómoda actitud para no comprometerte, que a pesar de que la vida puede lastimar, el hecho de mentirle a un ser querido puede hacer algo más que herirlo, puede resultar algo totalmente devastador.

La práctica de la comunicación es fundamental, aunque estés cansado de escuchar lo mismo, si entablas qué le gusta o disgusta a tu pareja irás por la vida con una actitud y orgullo hacia ti mismo, esto se verá reflejado en una relación de respeto, y sobre todo, sin apegos. Nosotros, y nadie más, somos los responsables de nuestros actos y el apego exagerado hacia nuestra pareja. No trates de culparlo porque no siente lo que tú quieres, porque eso no los va a conducir a ninguna parte. El cambio se iniciará sólo cuando estén dispuestos a aceptar sus talentos y barreras, tener una responsabilidad propia y trabajar en sus procesos para llegar a sus objetivos como pareja. Las personas que se aferran al apego de sus parejas, se destruyen a sí mismas. Empleen sus energías en sentimientos positivos.

Soy Angy Newman, Asesora de Vida y recuerda, haz que las cosas sucedan, Tú tienes el control, Tú eres el  responsable.

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28 Noviembre, 2017

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