“El Poder del Ánimo”

EL PODER DEL ÁNIMO

Angy Newman, Asesora de Vida

No. 1 de Latinoamérica”® y “Anfitriona de Morelos”®

Más de 300 conferencias, más de 400 videos en YouTube, escritora con libros publicados, cientos de coachings personalesmas de 2 mil coachings ejecutivos y más de 900 artículos publicados en 8 años en diferentes medios la hacen ser una de las “Influencers” de los medios digitales convirtiéndola en  Imagen de Marca de muchos productos de belleza, ropa, trajes de baño, etc.

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El Poder del Ánimo

A los seres humanos nos agrada concebirnos como criaturas racionales. Imaginamos que lo que nos diferencia de los animales es la capacidad de pensar y razonar. Pero eso es sólo parcialmente cierto: lo que nos distingue de los animales es, en igual medida, nuestra capacidad de reír, llorar, sentir una amplia gama de emociones. De hecho somos criaturas emocionales tanto como racionales; y aunque nos gusta creer que gobernamos nuestras acciones por medio de la razón y el pensamiento, lo que con mayor frecuencia dicta nuestra conducta es la emoción que sentimos en un momento dado.

 

Mantenemos la ilusión de que somos racionales a través de la rutina de nuestros asuntos diarios, lo que nos ayuda a conservar las cosas en calma y aparentemente controladas. Nuestra mente parece más bien fuerte cuando seguimos nuestra rutina. Pero si estamos en una situación adversa, nuestra racionalidad se desvanecerá, reaccionaremos a la presión con temor, impaciencia y confusión.

 

Estos momentos nos revelan que somos criaturas emocionales: bajo ataque, ya sea de un enemigo conocido o, impredeciblemente, de un colega, nuestra reacción se ve dominada por sentimientos de enojo, tristeza, traición. Sólo con un gran esfuerzo podemos razonar nuestro paso por esos periodos y responder en forma racional, aunque nuestra racionalidad rara vez dura más allá del siguiente ataque.

 

Comprendamos lo siguiente: nuestra mente es más débil que nuestras emociones. Pero sólo tomamos conciencia de esta debilidad en momentos de adversidad, justo cuando más fuerza necesitamos. Lo que mejor nos equipa para hacer frente al calor de la batalla no es más conocimiento ni más intelecto. Lo que vuelve más fuerte a nuestra mente, y más capaz de controlar nuestras emociones, es la disciplina y reciedumbre interior.

 

Nadie puede enseñarnos esta habilidad, no podemos aprender de ella sólo leyéndola. Como cualquier otra disciplina, sólo podemos llegar mediante la práctica, la experiencia e incluso, un poco de sufrimiento. El primer paso  en la forja de presencia de ánimo es aceptar nuestra necesidad: desearla con anhelo suficiente para estar dispuestos a trabajar por ella.

 

Figuras históricas sobresalientes por su presencia de ánimo: Alejandro Magno, Ulysses S. Grant y Winston Churchill la adquirieron a través de la adversidad, mediante prueba y error. Estaban en una posición de responsabilidad en la que, de no desarrollar esta cualidad, se habrían hundido. Aunque quizá estos hombres hayan sido agraciados por un inusual grado de fortaleza personal, tuvieron que trabajar con ahínco para robustecerla y convertirla en presencia de ánimo.

 

No hay nada peor que sentirte dependiente de los demás. La dependencia te vuelve vulnerable a todo tipo de emociones: traición, decepción y frustración que hacen estragos en tu equilibrio mental. La presencia con disciplina y con ánimo es una especie de contrapeso a la fragilidad mental, nuestra tendencia a ceder a nuestras emociones y perder perspectiva de lo que está sucediendo. Nuestra mayor debilidad es desanimarnos, dudar de nosotros mismos, volvernos innecesariamente cautos.

 

En momentos de confusión e inquietud, debes forzarte a ser más determinado. Reúne la energía correcta para vencer la cautela y la inercia. Todos los errores que cometas podrás rectificarlos después con una acción aún más enérgica. Reserva tu prudencia para las horas de la preparación, pero una vez empezado el combate para derribar a tus enemigos físicos o mentales, vacía tu mente de dudas. Ignora a quienes se acobardan ante cualquier revés y pide el repliegue.

 

Nunca es bueno perder la presencia del ánimo, pero puedes usar los momentos que estás bajo amenaza para saber cómo actuar en el futuro. Debes hallar la manera de involucrarte a lo más reñido de tus batallas y luego verte en acción.  Quien nunca ha perdido su presencia de ánimo está preparado para cualquier batalla.

 

Todos los grandes generales en la historia de la humanidad, han perdido en algún momento su temple y después han tenido que hacer acopio de fuerza para recuperarlo. Entre más pierdas tu equilibrio, más sabrás cómo enderezarte. No debes perder tu presencia de ánimo en situaciones clave, pero es razonable que busques la forma de hacer que tus contrincantes pierdan la suya, recuerda lo siguiente:

 

“Un hombre con ánimo posee un juicio tranquilo e imparcial, sabe qué es importante, qué no es importante, enfrenta la realidad serenamente y con desapego, manteniendo su sentido de la proporción, está preparado para cualquier cosa, nada lo perturba solo se concentra para preparar sus batallas en la vida”

 

Soy Angy Newman, recuerda, haz que las cosas sucedan, Tú tienes el control, Tú eres el  responsable. Tu eres lo más Importante.

ANWMN 

 

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26 de diciembre, 2017

 

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